¿Qué pasará en la Primera División tras el fallo de expulsión de Deportes Melipilla?

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En este nuevo post del Centro de Estudios Futbolísticos Ultimogol, CEFUG, revisamos el tema candente de fin de año en la Primera División y la ANFP, el denominado “Fútbol de Pasillo” con escritorio como el principal protagonista. Nos referimos a la expulsión de Deportes Melipilla decretada por el Tribunal de Disciplina por “dobles contratos”. ¿Será la expulsión definitiva de Melipilla? ¿Qué pasará con el partido de Promoción? ¿Quién se considerará el segundo descendido? Pasen a revisarlo a continuación.

Con fecha 27 de diciembre de 2021 la Primera Sala del Tribunal de Disciplina, el tribunal jerárquicamente inferior, de forma unánime resolvió la expulsión de Deportes Melipilla de la ANFP.

Con las pruebas presentadas principalmente por Huachipato y Audax Italiano, el tribunal acogió las denuncias presentadas por 12 equipos, acreditó el ilícito y determinó que existió una infracción al artículo 85 letra f) del Reglamento de la ANFP, esto es, “La presentación de documentación falsa o adulterada a la Asociación”. Se trata de una infracción gravísima que tiene contemplada como sanción la expulsión, siendo esta la única instancia en la que el Tribunal de Disciplina puede decretar esta medida (en los demás casos, queda siempre bajo la competencia del Consejo de Presidentes y sus elevados quórums).

Para que quede bien claro, la expulsión no es sinónimo de desafiliación, que está regulada en el artículo 84. Las causales para uno y otro son diversas, la regulación es distinta y quienes lo pueden decretar son organismos diversos. Por ejemplo, como ya se dijo, la expulsión puede ser decretada por el Consejo de Presidentes y el Tribunal de Disciplina, no así la desafiliación que sólo es facultad del Consejo de Presidentes. A modo de ejemplo, una causal de desafiliación y no de expulsión es la contenida en el artículo 84 letra e), “No contar con el respaldo, solvencia económica e infraestructura necesarios que le permitan participar, con normalidad, en los Torneos y Competencias que organice la Asociación y cumplir oportunamente todas las obligaciones económicas contraídas con sus trabajadores.”

Los elementos más contundentes en el juicio para adoptar la decisión fueron las declaraciones del delantero José Huentelaf y de Ricardo Fuenzalida, ambos futbolistas que jugaron en Deportes Melipilla y de Gino Valentini, ex gerente deportivo de los Potros. Se dio por acreditado que ambos jugadores recibieron pagos “en negro”, los que eran pagados directamente por Gino Valentini a través de sobres con dinero en efectivo y tras la desvinculación de Valentini, por medio de transferencias bancarias electrónicas de sociedades o personas naturales afines a miembros del Directorio de Melipilla. Así, constan por ejemplo, documentos que acreditan transferencias a las cuentas bancarias de los futbolistas de parte de la empresa “Servicios de Seguridad Privada Officer Security Ltda” (ligadas al club aunque en la sentencia no sale aclarado el vínculo) y de Luisa Escobar Salazar, cónyuge de uno de los directores del club, Marcelo Ravanal Tenerani.

En definitiva, se acreditó que “durante el transcurso del Campeonato de Primera División, Temporada 2020, el Club Melipilla efectuó regularmente pagos por concepto de remuneraciones a los jugadores Ricardo Fuenzalida y José Huentelaf no contemplados ni pactados en los respectivos contratos de trabajo válidamente registrados en la ANFP, conllevando que la presentación de estos últimos significara lo que la doctrina jurídica denomina falsificación ideológica y falsedad por ocultamiento, lo que importa una transgresión del artículo 85°, letra f) del Reglamento de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional.”

¿Qué puede ocurrir con la sentencia?

Puede haber algún indicio en lo de Hans Martínez y Lautaro de Buin

Se trata de una sentencia susceptible del recurso de apelación (el cual seguramente se interpondrá en los próximos días), y en consecuencia, puede ser confirmada, modificada o revocada por la Segunda Sala del Tribunal de Disciplina, el tribunal jerárquicamente superior de la ANFP y el que tiene la última palabra (al menos dentro del derecho federativo del fútbol chileno. Adivinar lo que dictará la Segunda Sala es complejo, sobre todo considerando la disparidad de criterios que ha existido en el último tiempo en casos como el de Deportes Concepción o Lautaro de Buin, donde la Primera Sala determinó una cosa y luego la Segunda Sala revocó y decretó algo diferente.

Es interesante revisar ese último caso, el de Lautaro de Buin, ya que es un caso con ciertas similitudes. Cuento corto: Entre los futbolistas Hans Martínez y José Barrera y su empleador Lautaro de Buin existían duplicidad de contratos de trabajo en calidad de jugadores profesionales de fútbol, con remuneraciones diferentes entre las que se consignan en un contrato privado y en el contrato registrado en la ANFP. Que en ambos casos los jugadores recibían mensualmente la remuneración pactada en el contrato privado, estipendio que era considerablemente más alto que el registrado en la ANFP (Nota del editor: Recordemos que en la Segunda División Profesional existe un límite salarial).

En ese caso, la Segunda Sala del Tribunal de Disciplina, en un fallo muy mal redactado, decretó que la medida de la expulsión fallada por la Primera Sala del Tribunal era desproporcionada y finalmente terminó restando 6 puntos a Lautaro de Buin, aplicando una sanción por infracción al inciso segundo del artículo 1 del Código, esto es, una infracción al principio de Fair Play, entendido como la transgresión a la buena fe deportiva que es la conciencia de actuar rectamente conforme a la legitimidad. A pesar de que la Primera Sala sentenció que correspondía la expulsión, la Segunda Sala sólo dijo que se había vulnerado el Fair Play y determino que “dicha sanción (los 6 puntos menos), además de ser proporcional a la conducta reprochada, producirá un efecto disuasivo no solo en el sancionado, sino que en los demás asociados, para evitar este tipo de conductas que en nada se amparan en los principios de la actividad deportiva, propósito que ha de cumplir toda sanción en cuanto a que debe ser no solo un reproche, sino una lección y que va de la mano con una oportunidad de rehabilitación.” (!)

La pregunta cae de cajón: ¿Se debe expulsar al club infractor o aplicar otra sanción? Puede ser que la Segunda Sala adopte el mismo criterio y modifique la sentencia en el sentido que le apliquen una sanción deportiva, más “proporcional” a la expulsión decretada por la Primera Sala. Aunque hay que decir que la misma Primera Sala sostiene en el fallo que “en la parte resolutiva, se reitera, no admite graduaciones”, es decir, la sanción para el artículo 85 letra f) del Reglamento no puede ser reducida porque el artículo no contempla esta posibilidad (lo mismo dijo en el caso de Lautaro de Buin).

¿Será capaz la Segunda Sala de sólo restar puntos por violar el fair play o mantendrá la sentencia de la Primera Sala? Quedan las dudas en el aire, sobre todo considerando que dirigentes de Lautaro de Buin y Deportes Melipilla coinciden, sumado a la gravedad de que ocurra en un equipo de la Primera División y la contundencia de las pruebas. La resta de 6 puntos o de los puntos que fueren, parecieran también ser una sanción acomodaticia para la circunstancia (esto favorecería a Huachipato) y demasiado leve para una infracción tan grave como la de mantener los dobles contratos y pagos “en negro.”

¿Qué consecuencias trae esta sentencia para los clubes descendidos y para la promoción?

Victoriano Cerdo buscando como sea salvar a Huachipato

La duda clave es que pasa con los equipos interesados: Huachipato es el segundo descendido, mientras que Curicó Unido y Deportes Copiapó son los que disputarán el Partido de Promoción para determinar quien es parte de la Primera División en 2022.

Hay dos cosas claras: La primera es que, si se mantiene la sentencia, Deportes Melipilla es expulsado -no desafiliado- de la Asociación Nacional del Fútbol Profesional. Si la Segunda Sala resta los puntos, entonces la resolución del caso no tiene problemas porque Melipilla quedaría penúltimo y se iría a la B, mientras que Huachipato jugaría la promoción con Copiapó. La segunda es que el Tribunal de Disciplina sólo se va a pronunciar sobre la situación de la denuncia, por lo que nada explícito debiese decir con respecto a lo que va a pasar con la promoción y los descensos en el torneo del año 2022.

¿Cómo se puede resolver esta situación? Hay que ser claros en esto: No hay una respuesta explícita para esta situación, ni en los estatutos, ni el Reglamento ni en las Bases.

Hay un artículo, el 90 de las Bases del Campeonato Nacional de Primera División 2021, que consagra:  “Descenso por sanciones o desafiliación. Desde la entrada en vigencia de estas Bases, si un Club fuere sancionado con la pérdida de la categoría o la desafiliación, se entenderá, para todos los efectos, como el primer descendido del Campeonato de acuerdo a lo dispuesto en el artículo anterior, contabilizándose todos los partidos que hubiere disputado como perdidos por un marcador de 3×0, pasando los Clubes que habrían quedado más abajo en dicha tabla de no mediar la sanción a subir un lugar cada uno.”

El problema que se puede ver es que la norma se refiere al descenso por las siguientes sanciones: (1) pérdida de categoría o (2) desafiliación. La situación de Deportes Melipilla no es ninguna de las anteriores, no se decretó la pérdida de la categoría (como el caso de San Marcos de Arica y la mala inscripción de un futbolista) ni tampoco ha sido desafiliado por el Consejo de Presidentes. La sanción del Tribunal de Disciplina es la expulsión.

La gente de Huachipato seguramente lo esgrimirá para justificar su posición y disputar la promoción con Copiapó, salvando a Curicó Unido y mandando al infierno a Deportes Melipilla. El fundamento sería que el artículo 90, a pesar de que no dice “expulsión”, sería lo mismo que la desafiliación y por eso se aplicaría lo que dice esa norma.

En contra se puede decir que la expulsión y desafiliación son distintas: Si bien ambas producen la pérdida de calidad del club afiliado a la ANFP, las causales aplicables son distintas, los órganos que pueden decretarlas son distintos. Si fuesen lo mismo, no estarían reguladas en artículos distintos ni las causales serían distintas. Las consecuencias jurídicas entre ambos no están expresamente reguladas en ninguno de los cuerpos normativos de la ANFP, por lo que asimilarlas es entrar en la especulación.

Pase lo que pase, en caso de que Deportes Melipilla sea expulsado, es que habrá que ver como el Directorio de la ANFP decide interpretar la normativa (¿quién debe interpretar la reglamentación de la ANFP? ¿El directorio, los tribunales, alguien más?). En caso de conflicto, quizás lo más “adecuado” sería que el propio Consejo de Presidentes -y sus facultades de decisión exageradísimas- determine como queda la cosa. De hecho, toda modificación relativa a la tabla de posiciones y las bases de una competencia ya iniciada (artículos 10 número 3 y número 4 de los estatutos de la ANFP), deben ser aprobadas por cuatro quintos de los Consejeros en ejercicio y en este caso como se involucra a la Primera División y Primera B, deberían votar todos.