La Vuelta Al Mundo En 80 Estadios: EURO 2020 – Parte 1: Munich

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LA VUELTA AL MUNDO VIRUS EN 80 ESTADIOS VARIANTES

[PARTE 1]: EURO 2020 – MUNICH

Por gimmy_fdx

El Allianz Arena, que para estos efectos es el Football Arena Munich

El comienzo de la pandemia a principios de 2020 causó estragos en todos los ámbitos posibles, entre ellos en la cosa más importante de las menos importantes. La Euro (o Eurocopa, como prefiera) programada para el año 2020 se suspendió por las razones por todos conocidas. Este año, se confirmó su realización tal como estaba dispuesta y presupuestada: en múltiples sedes a lo largo y ancho de Europa, con alguno que otro ajuste de sedes. Y lo más sorprendente: con la admisión de público general en estadios con capacidad disminuida.

La mufa culpable de la eliminación temprana de ambos equipos

Tomando en cuenta que casi ninguna liga que finalizó en mayo 2021 permitió asistentes de manera sistemática y con protocolos claros (con alguna que otra fase de prueba, como en las últimas jornadas de la Premier), era un reto y a la vez un experimento que podría resultar en un rotundo éxito o en un incómodo desastre.

CÓMO CONSEGUIR ENTRADAS

 A fines de 2019, comenzó la postulación en vista a la asignación de entradas para el torneo que se llevaría a cabo al año siguiente. Primero, con portadores de la tarjeta de crédito auspiciadora y luego abierta al público general. Como era de esperarse, aquellos días la fila virtual era eterna y solo en un par de minutos había que agarrar lo que se pudiera dentro de las posibilidades de distancia y presupuesto.

Precios de los souvenirs. Una bufanda tenía un costo de 15 euros (un poco más de 13 mil pesos)
Hoy no juega la Hansineta

Como me encuentro residiendo en Bélgica, las sedes más cercanas eran Amsterdam, Londres, Munich y Copenhague. Es así como, no habiendo nunca visitado estas últimas dos, fueron las elegidas con los partidos más interesantes que tuvieran allí lugar: Alemania-Francia y Dinamarca-Bélgica, todos de fase de grupos.

Cerveza sin alcohol (!) a 4,70 euros (4 lucas) y bebidas a 5,50 piticlines europeos

Irse por las entradas más baratas (50 euros – 45 mil pesos) siempre es tentador para los presupuestos rata como uno. Pero también hay que pensar con estrategia… siempre postularán muchas personas más que la cantidad de entradas realmente disponibles. Esto incluso sin pandemia, ya que los organizadores se aseguran de, cuando fallan los pagos, correr la lista a los siguientes postulantes.

Se sacó la chachu enredándose en los cables de la cámara aérea, pero la sacó barata: casi cae sobre gente en una tribuna (!)

Siempre se debe pensar que la masa irá de cabeza por las galuchas, por lo que en este tipo de eventos hay que estar dispuesto a disparar a un nivel más alto. Es por eso que la 2da categoría (100-125 euros – 90 lucas) es también una buena opción, y hay más posibilidades de ganar (?). Para ser algo de ‘una vez en la vida’, para muchos vale la pena la inversión y hace decir igual #bhoi.

Mi primera postulación solo a entradas Categoría 3 fue rotundamente rechazada Bielsa_mail.jpg. Pero luego, en una segunda ventana de postulación, hice el intento con tickets de la categoría inmediatamente superior y finalmente ésta fue aceptada. Añadiendo los datos de la tarjeta de crédito en la fase de solicitud, en principio no hay posibilidad de retracto si la asignación sale positiva: una vez las entradas son confirmadas, se carga el monto automáticamente a la tarjeta. Pero aún éstas debían ser enviadas a la app mediante un Código QR un poco antes del evento. Esos resultados saldrían a la luz más o menos en mayo 2020, pero…

Así lucía el estadio con el partido ya jugándose

EL COVID-19

Mis vecinos. Distancia social férrea entre asistentes

Allí quedó todo por un buen tiempo. Las reservas todavía estaban presentes, pagadas y válidas. Y dado el contexto lleno de incertidumbre, la UEFA luego de la suspensión se rajó con un periodo de retracto y devolución. Hasta que salió humo blanco que el torneo iba adelante en el verano europeo de 2021, y con la idea rupturi$ta (?) de recibir público, pero donde cada país anfitrión disponía de los protocolos y las reglas de capacidad.

El Antuán

En ese momento, muchos poseedores de tickets temíamos lo peor: que tuviéramos que devolver igualmente y de manera obligatoria nuestras entradas. Solo un mes antes del comienzo, llegó el maravilloso mail con que mis reservas se mantenían y se procedía a la reasignación previa confirmación de mi parte. Tomando en cuenta que para el Allianz Arena de Munich (con capacidad total de 75 mil hinchas) solo se aceptarían 13 mil espectadores, y no proviniendo ni de Alemania ni de Francia, tuve una cuea enorme (!)

Hummels y su autogol

En estas circunstancias, Coronavirus mediante, había aun otros puntos de incertidumbre. No se haría excepción alguna para portadores de entradas y cada país estaba llevando adelante sus propias pautas concernientes al Covid-19 en cuanto al ingreso a sus fronteras. A considerar: primero, había que ver si el país de residencia del hincha en ese momento estaba tipificado como rojo, naranjo o verde. Luego, el mismo ranking de color, pero para el país de destino.

El flojo

Desde ahí, las medidas iban desde prohibición de ingreso, cuarentena obligatoria, condición de vacunado con una o dos dosis, test PCR o test rápido. La prohibición de ingreso se hizo notar claramente en el caso del Reino Unido (#ErradicadosACagar): británicos residentes en la isla que quisieran haber ido a territorio europeo a presenciar algún encuentro, inmediatamente LTA; de la misma manera ocurrió a la inversa, donde en los partidos de Wembley en principio solo pudieron asistir los hinchas de las selecciones que vivieran allí. Un puzzle más o menos enredado de medidas que había que desenmarañar para cada país y caso de forma independiente.

Afortunadamente, el estar listo con las dosis de la vacuna hace algún tiempo me facilitó enormemente las cosas. Prácticamente sin problemas para cruzar a mis dos naciones de destino, pero mostrando el certificado tanto en el control policial fronterizo como en el estadio, si era requerido. Pero atención, había países que no pescaban la vacuna y pedían PCR directamente como medida obligatoria y única, lo que hacía tedioso el asunto si ese fuera el caso… por suerte, Alemania y Dinamarca eran países serios (?).

El empapé
El Charlecito francés(?)

Redondeando la idea, para entrar a los partidos los requisitos eran 3: certificado de vacunación con tecnología occidental, certificado de test PCR (o incluso test rápido) negativo o certificado de inmunidad (si ya se tuvo COVID con anterioridad).

En Munich, por ejemplo, tuve que presentarme un día antes en el estadio para mostrar dicho certificado y me pasaban una banda para instalármela en la muñeca cual Lollapalooza y así hacer todo más expedito al día siguiente.

Sovrino

El uso de las mascarillas no era del todo obligatorio dentro del estadio, pero sí hacían un llamado a su utilización. Obviamente significó que dentro de las instalaciones casi nadie las empleara, quizá confiados en que si todos los asistentes estaban ya filtrados por los estrictos (?) controles ya antes mencionados, no era necesario.

El profe que se abuenó con Benzecrack

Es así como aquí tenemos un tremendo estadio a menos del 20% de su capacidad. Se fueron al chancho, sí. Pero me saco el sombrero porque fue lo correcto dentro de todo el desvarío moral (?) que era asistir al fútbol cuando todo está lejos de terminar. A mi lado tenía varios asientos donde no había nadie, y filas arriba o abajo también se gozaba de cierto respeto en la distribución. En general, todos mantuvieron sus asientos excepto los barrabrá. Y no faltó al que le afloró la viveza del chileno que vio el primer tiempo en el codo que le correspondía, y en el segundo se ubicó en la tribuna pasando piola (?).

Marcador final

Esta fue una cara de #LoQueNoSeVio de la Euro 2020. En la próxima entrega veremos la experiencia de la sede de Copenhague en Dinamarca y cómo se vivió el partido entre el sorprendente semifinalista y la eterna decepción, Bélgica.