[Cambio de Frente] Superliga: 12 clubes millonarios deciden hacer barco pirata con el fútbol

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Lo que por años se venía rumoreando y que anticipó alguna vez DON Arsene Wenger, finalmente se hizo realidad: 12 clubes europeos anunciaron una Superliga que, básicamente, vendría a ser una Champions League cerrada y ultra elitista en la que todo gira alrededor de repartirse un montón de plata entre unos pocos que ya tienen mucha.

Los equipos detrás de esta idea son Real Madrid, Barcelona, Atlético Madrid, Juventus, Inter Milan, AC Milan y todo el Big Six de Premier League: Manchester United, Chelsea, Manchester City, Liverpool, Arsenal, Tottenham. A estos 12 se agregarán tres equipos más que conformarán el grupo de los fundadores, mientras que otros cinco llegarán vía un mecanismo por definir (dicen que basado en méritos deportivos), para totalizar 20. Cabe mencionar que, hasta el momento de redactar este #psot, Bayern Munich y PSG han declinado participar de esta payasada competición (sobre eso, más adelante).

El torneo se disputaría en dos grupos de 10 equipos jugando entre sí en partidos de ida y vuelta; los tres primeros de cada grupo pasarán directo a cuartos de final, mientras que el 4º y 5º de cada grupo jugarán una llave de ida y vuelta para completar a los ocho cuartofinalistas. De ahí en adelante, habrá llaves hasta la gran final, que se jugará a partido único en terreno neutral.

Y por supuesto, la lógica detrás de esta liga es básicamente una sola.

Superliga: Mucha plata

Uno de los elementos en común de los equipos que firman esta iniciativa tiene que ver con que se trata de equipos grandes de su respectivo país y que tienen hinchadas más o menos globales (lo del Tottenham es un poco discutible, pero ese es otro tema). Y para estos equipos -o mejor dicho, para sus dueños-, los ingresos de Champions League ya no son suficientes, menos cuando según sus propios cálculos, pueden obtener muchas más ganancias en una competición cerrada como la Superliga.

Dicho de otra forma: ¿por qué esperar a que el azar dictamine un cruce entre Manchester United y Juventus en Champions League si se puede asegurar varios partidos de ese calibre de forma constante? Con una liga cerrada de puros perros grandes, además de jugar más partidos hasta una hipotética final, aseguran también enfrentarse a otro perro grande con la consecuencia que eso trae en términos de contratos televisivos, de patrocinio y etcétera.

Básicamente, lo que Florentino Pérez, Andrea Agnelli, los Glazer y el resto de dueños de clubes quieren es ganar más plata y quitarse de encima las molestias que implican los equipos chicos. ¿Un ejemplo? Según el mismo Agnelli, dueño de la Juventus, es injusto que Atalanta entre a la Champions League habiendo tenido apenas una temporada buena.

Además, una Superliga como esta se jugaría en paralelo a la competición local. Y ahí es donde aparece uno de los tantos puntos en disputa respecto a lo que esto implica en términos deportivos: los equipos fundadores del torneo recibirán 3.500 millones de Euros de entrada, con el fin de financiarse de aquí a unos años y “mitigar las pérdidas ocasionadas por el Covid”, según el comunicado de prensa que entregaron.

Esto, sin lugar a dudas, acarrea un problema para las respectivas ligas locales. Porque hasta ahora, la clasificación a copas internacionales que se consigue por méritos deportivos asegura un ingreso monetario muy grande para los clubes participantes. En cambio, una Superliga significa que equipos como Liverpool o Real Madrid van a tener ingresos asegurados año tras año, mientras que los que no estén dentro de esa elite se comen los mocos, aumentando la desigualdad respecto al resto de participantes de la pirámide.

Esto ya es un problema no menor en ligas como la española, donde Real Madrid y Barcelona acaparan el mayor porcentaje de ingresos por concepto de liga doméstica, superando al resto de forma casi exponencial (!). Con ambos equipos en la Superliga (más el Patético Madrid, que con esto le hacen honor al apodo) esto se acentuaría aún más y si La Liga ya es un esperpento en cuanto a la diferencia entre grandes y chicos, no hay que ser genio para imaginar como será el panorama de aquí a unos años.

Los que se oponen

“Así se gana la Champions, por escritorio”

Si bien hace rato que tanto la UEFA como las ligas locales han expresado su rechazo a esta idea, con el anuncio oficial ya esto se hizo explícito, sumando también a la FIFA. La UEFA, en conjunto con las ligas de Francia, Italia, Inglaterra, Alemania y España, advirtieron en un comunicado que los clubes se exponen a sanciones que van desde la expulsión de las competiciones europeas hasta la prohibición de que los jugadores de estos equipos participen en torneos oficiales de selecciones.

Pero si el comunicado de la UEFA fue drástico, el de la FIFA parece menos tajante y se limita a decir que, si bien no apoyan la idea y que están en desacuerdo con la creación del torneo Superliga, es momento de sentarse a conversar y limar asperezas en pos de la solidaridad.

Por otra parte, llama la atención que clubes grandes -como Bayern Munich- o forrados en plata -como el PSG- hayan, en primera instancia, declinado participar de la Superliga. Si bien esto puede verse como una medida altruista y solidaria, hay que hacer una lectura entre líneas: en el caso del Bayern, el 51% de la propiedad pertenece a los hinchas y además está el hecho de que adidas tiene también un porcentaje de la propiedad del club. Adidas es, a su vez, patrocinador oficial de la FIFA.

En tanto, el PSG también se opuso a la Superliga y oficialmente dicen estar en desacuerdo con la creación del torneo. Pero también hay que considerar que el presidente del PSG, Nasser Al-Khelaifi, es miembro del directorio de UEFA y presidente de BeIN Sports, canal que se adjudicó recientemente los derechos televisivos de Champions League. Claramente, a este señor (?) no le conviene involucrarse en la Superliga, al menos por ahora.

¿Es esto legal?

De ahora en adelante, comenzarán las deliberaciones y habrá que sentarse con un tarro de palomitas (?) para ver en qué termina todo. La Superliga dice oficialmente que “comenzará a disputarse apenas se pueda”, pero antes de eso deberán resolverse varias cosas a nivel UEFA y ligas domésticas.

Precisamente, la UEFA tiene algo que decir al respecto, ya que se acerca el fin de esta versión de la Champions League y pronto se deben empezar a definir los participantes de la siguiente; eso sin contar que el nuevo formato está por anunciarse, aunque está por verse luego de este terremoto. Lo lógico sería aplicar un veto a los clubes de la Superliga, algo que parece obvio dado que justamente los disidentes quieren virarse de la Champions.

Pero también tienen que resolverse temas relacionados a la ley. Algunos expertos han señalado que una liga como está bien puede ser ilegal según la regulación de Europa, aunque existe ya un antecedente similar en la Euroliga de basketball, que data desde principios de siglo.

Como sea, lo que está más que claro es que la Superliga se crea simplemente porque los dueños de los equipos de fútbol entienden la actividad más como un negocio que como un deporte. Porque más allá de los mafiosos de siempre (?) como Florentino Pérez o Andrea Agnelli, clubes como Arsenal, Manchester United o Liverpool tienen dueños estadounidenses cuyo concepto del deporte en su país de origen implica ligas cerradas en las que el mérito deportivo es relevante solo hasta cierto límite (léase NBA, NFL, MLS).

Será interesante ver la conclusión de este lío, especialmente si la UEFA cumple con sus amenazas respecto a clubes y jugadores. Porque si bien la Superliga va en serio -o eso parece-, también podría tratarse de una negociación disfrazada en la que los clubes grandes igual terminen ganando. Una cosa es clara: este nuevo torneo podría terminar por romper por completo con la meritocracia deportiva, que desde hace rato está en entredicho gracias a las curiosas (?) reparticiones de dinero por derechos de TV y la burbuja en la que se ha convertido el mercado del fútbol en las grandes ligas, que ha terminado por aumentar la desigualdad entre grandes y chicos. A menos que, en un increíble giro de acontecimientos, el público le de la espalda a esta iniciativa -algo que ya está pasando, al menos en Inglaterra– y el rédito financiero proyectado no sea tal.

Igual la pregunta del millón es qué hace ahí un perro chico como el Tottenham.