El Grand Prix de Chile, o lo más cerca que estuvimos de la Fórmula 1

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Volvemos a poner en movimiento a ULTIMOGOL con el aporte de uno de nuestros queridos ugiles, @ElDeportero, que esta vez nos trae un post del Grand Prix de Chile realizado en la ciudad de Santiago en el año 1950.

El año 1950 es recordado por los amantes del automovilismo porque fue entonces cuando se disputó la primera temporada de la Fórmula 1, una competencia que en esa oportunidad fue lo más cerca que estuvo de nuestro país.

La primera temporada de la máxima categoría del automovilismo mundial tuvo 7 fechas puntuables: 6 en Europa bajo la reglamentación de la Fórmula 1 más las 500 Millas de Indianápolis, estas últimas disputadas con el reglamento del Campeonato Nacional Norteamericano. Pero, además, se disputaron 17 carreras bajo la reglamentación de la Fórmula 1, pero que no entregaban puntos para el campeonato o sea eran F1 pero no eran F1, se entiende. Fue en esas carreras donde Chile tendría su opción de ser anfitrión.

El Grand Prix de Chile fue organizado por la rama automovilística del Club Audax Italiano, participando, principalmente, pilotos argentinos, destacando la leyenda Juan Manuel Fangio y pilotos que habían estado en los Grand Prix Europeos como José Froilán González y Onofre Marimón. En el listado también se encontraba el campeón de la Fórmula 1 de ese año, el francés Louis Rossier mientras que los representantes chilenos fueron Bartolomé Ortiz e Ismael González.

Los pilotos debieron recorrer un circuito que pasaba por la Avenida Pedro de Valdivia Norte, lugar donde estaban la partida/meta y los boxes, las avenidas Santa María y El Cerro ahí quedaste Fórmula E (?), congregando a una gran cantidad de espectadores. Los autos dieron un total de 60 vueltas.

Las motos dieron el vamos a la jornada, con dos carreras: Una para máquinas de serie y otra para motos preparadas de fuerza libre, con los chilenos Rogelio Espinoza y Emmanuel Cugniet, respectivamente.

Luego fue el turno de los autos de calle carrozados pero con preparación libre en sus motores, donde se impuso una de las figuras insignes del automovilismo nacional, en esos años recién una joven promesa: Raul «Papín» Jaras, un “cruzado caballero”.

La crónica de Revista Estadio del 23 de diciembre de 1950, cuenta así la carrera principal: «No habían transcurrido dos de las sesenta vueltas y ya se sabía que la prueba, tenía dos competidores inmensamente superiores al resto. Acaso superiores en cuanto a volantes, visiblemente superiores en lo que se refiere a rapidez de sus máquinas. Ellos eran Juan Manuel Fangio, vicecampeón del mundo, y José Froilán González, hombre de experiencia en circuitos europeos. Fueron ellos distanciándose y ganando vueltas al resto, y tenemos que reconocer que hicieron lo posible por dar animación al espectáculo, por crear un clima de lucha brava y difícil.».

El francés Rossier, el primer campeón de la F1, no tuvo buena suerte y abandonó en la sexta vuelta debido a problemas mecánicos. Fangio pudo haber quedado fuera de competencia cuando en la vuelta 18 varios autos se amontonaron en la curva sur del circuito. El piloto argentino chocó por detrás al uruguayo Eitel Cantoni, cuando estaba sacando una vuelta de diferencia, quedando con un leve daño en la parte delantera de su auto.

Como fue contado en un principio, el circuito fue completamente callejero pero con medidas de seguridad que estaban muy lejos de lo que vemos hoy en competencias como la Fórmula E, por ejemplo. Esto llevaba a que el público pudiera colocarse cerca de la pista, lo cual pudo terminar en una tragedia al final de la carrera cuando el argentino José Félix López perdió el control de su auto y se desvió hacia el sector del público, chocando contra un poste de alumbrado y su coche terminó incendiado andaban por ahí con los circuitos callejeros de la Fórmula 3.

Finalmente, Juan Manuel Fangio fue el ganador del Grand Prix de Santiago, marcando un tiempo de 1 hora, 14 minutos y 58,2 segundos, superando por 6 décimas de segundo a González.

Sobre el triunfo de Fangio, Revista Estadio indicó que «Siendo una exhibición, no teniendo adversarios que lo obligaran a emplearse a fondo, Juan Manuel Fangio tuvo siempre ocasión para demostrar su pericia, la seguridad con que domina su profesión, la absoluta confianza en lo que hace. Nunca una vacilación, nunca un mal viraje, nunca un esfuerzo vio lento o precipitado. Maneja el volante casi con suavidad; son admirables la facilidad, la naturalidad con que acciona en él al tomar las curvas y salir de ellas. Leves movimientos de muñeca, sabiduría, expresivas manos de gran corredor de automóviles.».

De los chilenos, el mejor fue Bartolomé Ortíz, quien terminó en el cuarto lugar pese a que el modelo de auto que manejó, el Simba-Gordini era mucho menos potente que las Ferrari de Fangio y González. Además, Ortíz debió remar desde atrás luego de que se le saliera la palanca de cambios (!!!!) en las primera vueltas. González, en tanto, se retiró en la vuelta 23.

Bartolomé Ortiz

La experiencia fue única e irrepetible para el público que en masa asistió a la comuna de Providencia. Si bien nuestro país ha recibido exhibiciones de autos oficiales así como grandes eventos del automovilismo mundial, como la Fórmula E y el Rally Dakar, fue en diciembre de 1950 la única vez que la Fórmula 1 estuvo tan cerca de nuestro país y soñemos con tenerla alguna vez por estas tierras.