Conclusiones de la Copa América 2019

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Con el final de Copa América 2019 nos toca hacernos cargo de lo que le dejó a nuestra selección esta cita continental, de cara al futuro y con las clasificatorias a Qatar 2022 a la vuelta de la esquina. Este fue el primer apretón de Reinaldo Rueda en la Roja y hay que hacerse la pregunta si el seleccionador estuvo a la altura de las circunstancias. Con una nueva llegada a semifinales -cuarto torneo consecutivo en estas instancias- nos ponemos a analizar lo realizado por nuestra selección en este nuevo post de Cambio de Frente, evaluando con nota a cada uno de los integrantes de la Roja. Los invitamos a discutir, a contradecirnos y a evaluar a la Roja en junio y julio de 2019.

Expectativas cumplidas

Al iniciar el torneo, las expectativas de la Roja en Brasil eran bastante mesuradas. Los resultados y el funcionamiento de nuestros gladiadores en el año 2018 y principios de 2019 bajo la dirección de Triple R no satisfacieron ni al más optimista de los hinchas. Si bien en porcentaje no fue una mala preparación, la salida de referentes del bicampeonato, sumado a la sensación de recambio forzado, sin éxito, logró desanimar las expectativas de un tricampeonato. Iba a costar pasar la fase de grupos -no era descabellado mencionar que íbamos a clasificar como mejor tercero- pensando que Uruguay era favorito para levantar #la16 llevando por fin a Suarez y Cavani como puntas de lanza (algo que no pasaba desde 2011), a un Japón que venía de ser subcampeón asiático y un Ecuador que era una absoluta incógnita.

¿Que el Sepu dijo qué?

Nos encontramos con un equipo que retomó su nivel de competitividad, extraviado -intencional o no- durante los amistosos previos y que demostró una solidez importante. Las líneas se afiataron y el equipo se vio mucho mejor desde lo colectivo, resaltado por el nivel de algunas individualidades. Volvieron las sociedades que nos tenían acostumbrados (Vidal-Aránguiz, Alexis-Vargas principalmente) y otras piezas nuevas se acoplaron perfectamente a la idea de juego e incluso agregaron más variables al juego (el juego aéreo de Maripán, el despliegue físico y solidaridad de Pulgar).

El malísimo partido ante Perú y la posterior derrota ante Argentina distorsionan el análisis y dejan un sabor amargo, debido a que el equipo de todos fue ampliamente superado (en el marcador y en el juego), no mostrando respuesta en los goles y sin ideas para poder revertir escenarios desfavorables. La Roja no logró sobreponerse a marcadores en contra en este torneo y estuvo 3 partidos sin anotar goles (Uruguay, Colombia y Perú) y solo logró convertir ante Argentina mediante el lanzamiento penal de Arturo Vidal (recordar que Gallese atajó remate de Eduardo Vargas en el final del partido ante Perú).

Recambio paulatino

Era previsible que los 3 jóvenes se integraran de forma adecuada a la generación dorada. Incluso en los amistosos habían demostrado un aporte interesante en la oncena titular. Sin embargo, en partidos oficiales nada garantizaba que así fuera, tomando en cuenta la gran cantidad de jugadores jóvenes que ha probado Rueda y que no han dado el ancho con nuestra camiseta. Felizmente,Guillermo Maripán, Erick Pulgar y Paulo Díaz cumplieron con las expectativas y hoy podemos hablar tranquilamente que pueden ser titulares en la adulta.

El volante del Bologna fue el mejor jugador chileno del torneo, siendo clave en el tridente formado en el mediocampo junto a Vidal y Aránguiz. Se acopló perfectamente y cumplió con el rol de quite, aportando claridad en la salida con el balón desde el fondo. Otro de los aportes importantes fue en el ámbito aéreo, siendo constante peligro en las pelotas paradas y una garantía en los tiros libres y córners en contra. Por esta vía marcó un gol.

De lo bueno, poco (?)

El Memo confirmó el buen presente en Europa y fue una pieza clave en el armado defensivo de la Roja. Cumplió en la marca, cubriendo bien la posición y complementándose adecuadamente con Medel. En líneas generales no sufrió demasiado y fue un gran aporte en el entramado del equipo. Al igual que Pulgar, fue vital en las pelotas paradas, tanto en defensa como en ataque, disminuyendo brutalmente el riesgo que antes teníamos en el juego aéreo.

Paulo Díaz tuvo un correcto cometido cada vez que ingresó a la cancha, cumpliendo a cabalidad con lo que se le pide. Lo más importante es que por su versatilidad, se transforma en un jugador polifuncional, pudiendo desempeñarse como central o lateral por ambas bandas. Lo único que le falta a Paulo es volver a retomar su nivel a nivel de clubes. Esperamos que su posible transferencia a River Plate le permita ganar más minutos y volver a estar en carrera para ser titular de cara a las próximas eliminatorias.

Urgencia en ataque

Llevábamos casi una década con los mismos nombre en ofensiva, y se nota. Nuestro ataque carece de frescura y estamos a merced de iluminaciones individuales, más el apoyo que brinda nuestro centro del campo. Los hombres de recambio que llevó Rueda a Brasil respondieron a la lógica de «es lo que hay», puesto que ni Junior Fernandes, Ángelo Sagal y Nicolás Castillo asomaron como alternativas confiables.

La idea no es seguir dándole en el suelo al pobre Junior, pero a sus ya 31 años (!) no puede ser considerado recambio ni alternativa. En las pocas oportunidades que ha tenido, jamás ha dado señales de que puede ser un aporte, y en este Copa no fue la excepción. Su ingreso contra Uruguay no ayudó en nada, y si bien contra Argentina se vio algo mejor, no es suficiente para un jugador de su recorrido.

Para que le crean que si jugó

Angelo Sagal fue un nombre sorpresivo en la nómina. Si bien al comienzo de la era Rueda gozó de bastantes oportunidades, con el paso del tiempo fue quedando en el olvido. Sin embargo se subió al avión y solo tuvo como oportunidad para destacar el segundo tiempo contra Perú, donde se encontró con un contexto complicadísimo, ante lo que el ex acerero prácticamente desapareció antes de ingresar (?), no mostrando actitud y siendo finalmente absorbido por el errático juego de la selección.

El caso de Nicolás Castillo es aún más preocupante. Desde su irrupción en Universidad Católica se ha esperado que asuma con propiedad la camiseta del 9 de la selección, lo cual a la fecha no ha sucedido. Si bien en este certamen casi no contó con oportunidades, eso podría explicarse por los cuestionables rendimientos exhibidos en los amistosos anteriores, perdiendo la confianza del entrenador. Lamentablemente, no tiene competencia, y por ahora, deberemos seguir esperando a que por fin se saque el pijama (?) cuando juegue por la Roja.

En resumen, ninguno de los nombres anteriores era de la total confianza de Reinaldo Rueda, quien los probó a todos en distintas circunstancias, en las que finalmente nadie dio el ancho.

Alexis retoma el nivel

Antes del inicio de la Copa, el delantero del Manchester United había tenido una de las peores temporadas como profesional -sin dudas la peor desde que está en Europa- y estaba la incógnita si iba a poder volver a subir su nivel. Para colmo, llegó lesionado, sin jugar desde mayo y ni siquiera vio acción en el amistoso ante Haití, por lo que llegó sin minutos y sin ritmo competitivo a jugar el primer partido de la Copa.

Acá estoy

El Niño Maravilla dejó de lado los músculos y volvió a mostrar mayor rapidez, mejoró su nivel y aportó en el funcionamiento colectivo, mostrando agilidad por el sector izquierdo. Si bien en los malos momentos ante Perú volvió a ponerse el balde, fue uno de los que intentó generar juego. Marcó dos goles siendo uno de los máximos anotadores de la selección. Habrá que ver si Alexis está para volver a echarse al hombro el ataque de la selección, esta vez con más minutos en el cuerpo y ojalá sin lesiones.

La novedad del 5-3-2

Lo más llamativo en lo táctico fue lo ocurrido en el último partido del grupo C. Había que guardar a jugadores y Rueda, astutamente, puso a un equipo mixto en cancha y el rendimiento fue muy bueno a pesar de la derrota. Ante Uruguay se vio a la Roja más innovadora en mucho tiempo. Un equipo con una defensa de 5 hombres al defender, mostrando a un Chile bien arropado atrás. La particularidad es que Opazo y Paulo Díaz, en ataque podían desplegarse en velocidad por las bandas, permitiendo llegadas por la derecha como por la izquierda, alimentando a Alexis y a Vargas. Así, en ataque se transformaba en un 3-5-2, donde Aránguiz y Hernández llegaban desde más atrás para intentar hacer daño. Otro aspecto importante es que Gary Medel tuvo más libertad e incluso se vio mejor en defensa, ya que con varios resguardando su posición -Jara y Paulo Díaz- , pudo manejar más el balón e incluso se lanzó al ataque en varias ocasiones.

Casi resulta

El gol pasó por una desaplicación pero Chile se mostró muy equilibrado, bien contenido y sin pasar mayores zozobras. En ataque los centros desde las bandas y los remates a larga distancia fueron recurrentes. Esta formación y táctica podría resultar útil en partidos donde hay que entregar un poco más la posesión del balón, privilegiando los contragolpes o ataques rápidos por las bandas, arropando a la defensa y especialmente a Medel -que con los años no tiene el mismo físico de antes y en el mano a mano con los delanteros queda muy desprotegido. Al menos en un partido complejo, como contra Uruguay, el equipo logró defenderse bien la mayoría del tiempo. Es una buena estrategia de cara a partidos de alta dificultad, o cuando se vaya de visitante por eliminatorias, teniendo en cuenta que la intensidad del equipo ya no es la misma.

Arias sigue siendo el 1

De sabor agridulce fue la copa para Gabriel Arias, su primer torneo oficial como seleccionado nacional. El portero de Racing tuvo una correcta fase de grupos y en términos generales tuvo un buen certamen, no siendo requerido excesivamente pero respondiendo en la mayoría de los ataques a su arco. Sin embargo, una salida a destiempo -que ya había mostrado ante Ecuador y Colombia- contra Perú se transformó en un garrafal error que terminó con el segundo gol de Perú en las semifinales. Craso error que quedó en la retina de los hinchas -a pesar de ser una jugada donde todos erraron- y que puso en tela de juicio la titularidad en la selección, especialmente por la poderosa sombra que ejerce todavía Claudio Bravo.

Paren la mano

A pesar del error, hay que aguantarse un poco y ver las cosas con perspectivas. El ex Unión La Calera y Defensa y Justicia sigue teniendo ventaja para ser el titular de la selección pero tendrá que mejorar, especialmente en la comunicación con los defensores para transmitir mayor seguridad y dejar la ansiedad de lado. Con la pelota en los pies no le exigimos lo mismo que a Bravo, porque se trata de perfiles distintos. Esperemos que siga de titular allende Los Andes y se siga afirmando, ya que a sus 31 años tiene todas las papeletas para ser el dueño del arco de la selección de cara a Catar 2022, mientras esperamos que alguno de los jóvenes (Brayan Cortés, Yerko Urra u otro) pueda finalmente tomar el testigo del ex Capitán (?) y convertirse en el guardameta definitivo de la selección para, al menos, los próximos 2 o 3 ciclos de eliminatorias.

Tienen chances pero ya no como indiscutidos

Respecto de Mauricio Isla, hay que hacer la salvedad de que el Huaso todavía tiene 31 años y tiene combustible para una última clasificatoria con la selección, sin embargo, no había tenido a ningún jugador que le hiciera collera en su puesto hasta ahora. La aparición de Paulo Díaz por fin le mueve un poco el piso al oriundo de Buin, quien era el titular por defecto por la banda derecha de la selección. Si bien, mientras el ex pupilo de Paulo Guede siga en medio oriente es poco probable que le quite el puesto, su eventual llegada a River Plate o un fútbol más competitivo le supondría una seria competencia al 4 de la Roja.

Te están aserruchando el piso huaso

El Pitbull ya muestra algunas grietas propias de la edad y en un futuro cercano, probablemente no será prenda de total garantía en la zaga nacional. Se mantiene en la oncena titular principalmente por su buen pie, su trayectoria, pero principalmente porque no ha tenido ningún rival a la altura para pelear por el puesto. Creemos que, en la medida que aparezca algún defensor más joven y con jerarquía -Paulo Díaz también podría ser opción en esa posición- sus días como titular en la selección están contados, tomando en cuenta la edad – a Qatar llegaría con 34 años- y el físico, donde  ya no le da para ganar en el mano a mano. Aclaramos que si sigue con el buen nivel si podría ser una opción válida desde la banca y como referente.

Sección #Thanksforthememories(?)

Todo ciclo llega a su fin y no fue la excepción para algunos jugadores que por nivel y por intención, deben dar un paso al costado en la selección chilena. Este es el caso de dos campeones con la Roja: Jean BeausejourJosé Pedro Fuenzalida y Gonzalo Jara. Los primeros dos juegan el torneo nacional y se les notó con el paso de los partidos.

Jean Beausejour, bicampeón de América, único jugador que ha marcado en dos mundiales distintos y clave en la estructura de la Generación Dorada. Reconocido como líder en la interna de la selección, Palmatoria simplemente no estuvo a la altura para esta edición. A pesar de su mal semestre en la Universidad de Chile, fue nominado y fue titular en un seleccionado que carece de jugadores de renombre por esa banda de la cancha. El bajo momento de Eugenio Mena (que pese a ser campeón en Argentina, no convence con la Roja), Miiko Albornoz (lesión y descenso de su equipo de por medio) obligó a la citación de Óscar Opazo como alternativa con el perfil cambiado, lo que preocupa de cara a Catar. Sin dudas es una de las mayores preocupaciones, con el anuncio del retiro de la selección del ex UC.

Gracias por todo Bose

El Chapita fue el polifuncional por excelencia, cumpliendo como puntero derecho y siendo un útil mediocampista en caso que hubiera que defenderse. En una zona donde no abundan las opciones, el capitán de la UC ha permanecido como alternativa luego de su revival en los Cruzados, como capitán e ídolo en San Carlos de Apoquindo. Sus buenas campañas en los torneos locales sin embargo no han podido replicarse en el plano internacional, donde sumó fracasos este primer semestre. Ya en la selección, llegó por la puerta trasera, sin participar en el proceso de Rueda, por una parte por la participación de la UC en distintos torneos (Supercopa se pidió no citar jugadores de la UC) y por el proceso mismo del seleccionador colombiano, que buscó nuevas caras para los puestos sin dueño. La lesión de Edson Puch y la poca consistencia de Junior Fernandes le abrieron la puerta a la nominación, y si bien con Japón partió bien la Copa, se fue diluyendo al pasar de ésta, siendo siempre el primer jugador a sustituir y ni siquiera aparecer en el partido ante Argentina.

Otro que tiene que dar un paso al costado es el otrora patrón de la defensa, Gonzalo Jara. El hualpenino luego de un par de temporadas para el olvido en los azules, partió a Estudiantes tratando de recuperar el nivel que lo llevó a ser titular en el bicampeonato y logró llevarse un ticket rumbo a Brasil, pero esta vez como alternativa. Si bien su buen toque del balón sigue estando, y logra añadir una salida que Medel y Maripán no tienen, saltándose líneas y generando situaciones de peligro, en el área propia no estuvo a la altura. Varias jugadas se generaron debido a pérdidas de cobertura de rivales e incluso el gol charrúa fue su responsabilidad, además de ser sobrepasado ante Argentina, antes de salir por lesión.

Resumen

Para finalizar, dejamos el promedio de notas que le correspondería a cada uno de los jugadores que formaron parte del plantel de la Copa América Brasil 2019. Los jugadores que no disputaron más de 5 minutos no fueron evaluados con notas. ¿Qué notas les pondrías? ¿Coinciden con nuestras notas? Las notas por jugador son del 1 al 7, siendo el 1 la peor y el 7 la mejor.

Gabriel Arias (4,0): No pudo con la presión de reemplazar a Bravo, mostrándose ansioso y cometiendo errores claves.

Brayan Cortés (-): Fue a pasear.

Yerko Urra (-): Fue a pasear.

Mauricio Isla (4,0): De más a menos el Huaso, quien en los últimos partidos se vio superado por los rivales.

Paulo Díaz (5,0): Cumplió cuando le tocó. Se reafirmó como alternativa.

Gary Medel (5,0): Regular torneo del Pitbull, que alternó más buenas que malas, pero fallando en momentos claves, al igual que el resto del equipo.

Guillermo Maripán (6,0): Buen torneo del Memo, quien no había conseguido mostrar su nivel en los amistosos, pero respondió cuando correspondía.

Igor Lichnovsky (3,7): Sólo disputó unos minutos ante Uruguay reemplazando a Medel e inmediatamente se notó la diferencia, al no entregar seguridad a sus compañeros.

Gonzalo Jara (3,3): Muchas gracias por todo don Gonzalo, pero ya no tiene nivel para la selección.

Jean Beausejour (4,3): Ingrata Copa para el Bose en su despedida, viéndose excesivamente lento, perdiendo la pasada por la banda que lo hizo conocido.

Óscar Opazo (5,0): A pesar de jugar a perfil cambiado no desentonó y se ganó un puesto a futuro.

Erick Pulgar (6,0): El gran ganador de la Copa. Mostró que está más que preparado para hacerse con la camiseta de titular, siendo de lo mejor que mostró nuestra selección, rindiendo a gran nivel.

Esteban Pavez (5,0): En los pocos minutos que disputó mostró que podía responder a la exigencia.

Charles Aránguiz (6,2): Junto con Pulgar, de lo más destacado de esta pasada por Brasil. Cuando bajó su rendimiento, el equipo lo resintió de sobremanera.

Arturo Vidal (4,7): Con el ímpetu de siempre, se le vio algo disminuido física y futbolísticamente.

Pedro Pablo Hernández (4,0): Pasó casi desapercibido cuando le tocó reemplazar a Vidal contra Uruguay. Al debe.

Diego Valdés (-): Fue a pasear

José Pedro Fuenzalida (3,7): Le tocó bailar con la fea, al cubrir el puesto que no tenía nombre. A pesar del gol, no gravitó mayormente.

Junior Fernandes (3,0): Confirmó, una vez más, que no tiene nivel de selección.

Ángelo Sagal (3,0): Un fantasma los 45 minutos que le tocó jugar.

Eduardo Vargas (4,3): Otro que partió bien y que después desapareció.

Alexis Sánchez (5,7): Espantó las dudas con muy buenos partidos al inicio. Si bien se fue apagando, como el resto del equipo, al menos siguió mostrando ganas.

Nicolás Castillo (-): Fue a pasear.