La Previa al Maracanazo: Chile – Brasil (1989)

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Una nueva edición de esta sección que busca rescatar la memoria colectiva del fútbol nacional denominada ÁREA GRANDE DE NUESTRA MEMORIA, nos lleva a uno de los partidos más recordados en la década de los ochenta. En un esfuerzo de sinceridad con nuestra historia, traemos esta sección que intentará contar con la mayor imparcialidad y realidad -sacándose la camiseta de los ojos(?)- los noventa minutos de los partidos más importantes -en lo posible los buenos, pero sin olvidar los malos- del fútbol chileno. Retrocedemos 30 años para las clasificatorias al Mundial de Italia 1990, dondeChile tenía un grupo complicado con Brasil. En esta entrega les dejamos uno de los duelos más ásperos de las clasificatorias ante Brasil en Santiago, en la previa del Maracanazo en la última fecha de las clasificatorias. La famosa patada de Ormeño a Branco y más detalles sabrosos podrán leer a continuación.

ANTECEDENTES

En esas eliminatorias rumbo a la Copa Mundial de Italia 1990, Chile integraba el grupo 3 junto a Brasil y Venezuela. Sólo el ganador del grupo clasificaba al Mundial, debiendo el peor ganador jugar un repechaje contra el ganador de la OFC. En el primer partido Chile había empezado con el pie derecho, derrotando a Venezuela por 3-1 como visitante, al igual que Brasil, que también había derrotado a los llaneros por 4-0. Los goles del seleccionado nacional en Caracas habían sido dos de Orlando Aravena -el segundo un golazo de tiro libre- y uno de Iván Zamorano. Ambas selecciones quedaban con igual puntaje, 2 puntos, pero la Verde Amarelha sacaba ventajas por diferencia de goles. El segundo partido, en el Estadio Nacional, resultaba clave para las aspiraciones de la Roja. Una derrota o empate como local podía hipotecar las posibilidades de clasificar, sobre todo considerando que el último partido se disputaría ante Brasil en Río de Janeiro (¿les suena conocido?).

PLANTEAMIENTO TÁCTICO

Para este partido, el entrador Orlando Aravena optaría por un esquema un poco más conservador, pasando de un 4-3-3 a un 4-4-2. Respecto a la oncena, el entrenador emplearía a los mismos que disputaron el partido en el país llanero y sólo haría una modificación. En delantera, junto a Patricio Yañez aparecería el joven Iván Zamorano. El titular ante Venezuela, Ivo Basay, estaría en el banco de suplentes por un golpe que había sufrido y que lo tenía físicamente mermado. Bam Bam y el Pato se intentarían juntar con Hugo Rubio en el mediocampo, quien haría de enganche.

PRIMER TIEMPO: DECLARACIÓN DE GUERRA

Intentaremos, en lo posible, abstenernos de todo lo que ocurrió antes del partido y fuera de la cancha. Aunque es inevitable no hacer mención al comportamiento de Romario. El crack brasilero de inmediato empezó a molestar a los chilenos Hisis y Ormeño, a la espalda de los árbitros, antes de iniciar el partido. También tenemos que mencionar los casi 10 minutos que el árbitro colombiano se demoró en sacar a los reporteros gráficos antes del partido y las pifias del público al himno visitante. Los hinchas chilenos incluso lanzaron proyectiles al árbitro, al momento en que este se acercaba a la banda para seguir sacando a los fotógrafos y gente no autorizada a estar en la cancha. Mención a algunas figuras públicas como Evelyn Mathei o Nicolás Leoz.

INICIO DEL PARTIDO

En los primeros minutos, cuando todavía no pasaba nada, Raúl Ormeño declara la guerra con una criminal patada a Branco, cerca de la línea derecha del terreno de juego. Una patada que quedó en el ideario colectivo: a media altura levemente por debajo de la rodilla del brasilero. El árbitro apenas amonesta a Ormeño (NdelE: Era roja criminal con cárcel, fútbol ochentero locuraghhh). A raíz de la violenta entrada, en la mitad de cancha chilena se genera una trifulca entre Romario y Alejandro Hisis, que termina con O baixinho golpeando al lateral chileno. El partido se interrumpe por unos cuatro minutos, momento en que el referí colombiano le muestra la tarjeta roja al brasilero.

Recién a los 6 minutos se reinicia y empieza a jugarse realmente el partido. Con la ventaja de un jugador,  Chile se envalentonó y se apoderó del balón, pero sin generar tanto peligro, en un partido trabado y sin ninguna aproximación interesante. Brasil tiene que quemar su primer cambio, el malogrado Branco debe salir obligadamente, ingresando Jorginho. Recién a los 10’ Yañez logra algo de profundidad, llegando a la esquina de la cancha y logrando un córner para Chile. Desde la derecha Hugo Rubio lo ejecuta y Alejandro Hisis cabecea en el vértice del área chica por sobre el arco defendido por Taffarel en una jugada clarísima de gol. Cuando la Roja podía empezar a marcar algunas diferencia, a los 12′ Raúl Ormeño comete la estupidez e imprudencia de golpear a destiempo a Valdo. El árbitro no lo perdona por segunda vez y le saca la roja a Ormeño, que debió haberse ido expulsado con la primera patada.

La más clara que tendría Chile en el partido

Juzgue usted mismo

Nuevamente el partido se interrumpe y demora unos minutos en reanudar. Una vez reinciado y con 10 contra 10, con la igualdad en número, los visitantes se rearmaron y comenzaron a jugar con la pelota a ras de piso por el medio terreno. No se demoraron más de dos minutos en llegar al arco de Rojas: Un remate rasante de Valdo a los 15′ que llega sin peligro a las manos del Cóndor. Inmediatamente se nota la superioridad técnica de los volantes brasileros, que siempre controlan con facilidad y tocan con criterio a un compañero. Al contrario, Chile carece de un armador natural y son los defensores los que manejan más el balón, con poca pulcritud en el pase hacia arriba.

Chile intenta responder con algo de juego ofensivo, aunque se traduce en pelotazos largos desordenados a Yañez y Zamorano. Este último marca presencia, primero con una pelotazo que le llega por derecha a los 17’. Encaró bien al zaguero brasilero entra al área, pero remató horrible. La segunda llega un minuto después, cuando un mal rechazo de la zaga brasilera le queda a Iván, a 30 metros de la portería de Taffarel. El delantero del Saint Gallen paró el balón a media altura y sacó un remate bombeado que se va rozando el horizontal. Dos minutos después un nuevo centro del Pato no es conectado por Zamorano y Héctor Puebla logra rematar de sorpresa pero el balón sale bastante desviado.

Pasados los minutos, se hace más notoria la forma diametralmente opuesta de tener el balón: La visita jugando por el piso con Dunga, Valdo y Silas como principales receptores de pases. Al contrario, Chile intenta por vía de pelotazos y por medio de las bandas, sin que ninguno de los llamados «virtuosos» -Pizarro o Aravena- aparezcan. Pasada la mitad del primer tiempo, Bambam y Rubio se intentan conectar bien en una jugada que termina en las manos de Taffarel y sin peligro. Patricio Yañez se transforma en el principal agente ofensivo. Primero logra dribblear a un zaguero, por el lado izquierdo de la defensa brasilera y en el área saca un centro muy elevado y sin destino. Un par de minutos después logra un córner también por el sector derecho del ataque. Rubio ejecuta el tiro de esquina y Hugo González cabecea. La pelota se pasea peligrosamente por el área brasilera sin que nadie pueda conectar. A raíz de los acercamientos al arco de Taffarel, Chile se adelanta en el terreno, pero no dura mucho, porque la verdeamarelha vuelve a recuperar el balón a ras de piso. La principal arma de peligro se transforma en remates de media distancia. Silas y Mazinho rematan desde lejos pero sin mayor riesgo, mientras que el remate de Dunga pasa muy cerca.  

En los últimos minutos se reactiva el partido, dividiéndose las ocasiones en ambas áreas, especialmente en la chilena. Brasil amenaza con la más clara hasta ahora: Un centro le queda a Bebeto en el área grande, se logra sacar la marca de González y saca un remate cruzado violentísimo. El Cóndor vuela extraordinariamente y la roza con los dedos para mandarla al córner, en una tapada excelsa. Otro tiro libre brasilero cerca del área y el centro es capturado por el Cóndor pero es empujado, saliendo la pelota al córner. La reacción local no se hace esperar con un buen contraataque de Hugo Rubio. Desde un saque de banda, Rubio logra recibir de espaldas en el área grande, driblea a dos brasileros, cambiando la pelota para su izquierda pero sin lograr golpearla. La última del ataque chileno resulta ser un tiro libre a 40 metros del arco brasilero. El Mortero ejecuta por sobre la barrera pero Taffarel logra contener el remate.

Se termina un primer tiempo con los primeros diez a quince minutos sumamente agresivos, con un expulsado para cada equipo. Recién ahí los equipos empiezan a jugar mejor, con Brasil caracterizado por los pases y toques –todos pasando por Dunga, amo y señor del medio terreno- y con sendos remates de larga distancia. Por su parte, Chile apela a los pelotazos por la banda derecha a Yañez y al daño que genera Rubio en el mediocampo, ante la desaparición de Aravena y Pizarro –avocados a labores de contención por la expulsión de Ormeño- en la generación del juego.

SEGUNDO TIEMPO: GOLES INSÓLITOS

El complemento se inicia con la particularidad de que hay más espacio en el mediocampo, lo que se traduce en mayor orden de Brasil para controlar el esférico y distribuirlo por todo el ancho de la cancha. En los primeros minutos, la zaga chilena logra detener los embistes de la visita, cortando los circuitos en ¾ de cancha. El problema de la Roja es que una vez recuperada la pelota, no existe una adecuada transición entre defensa y ataque, perdiéndose la mayoría de las pelotas entre las piernas de los volantes amarillos.

Chile se hace fuerte por medio de las pelotas paradas, donde el Mortero siempre es un peligro. Un tiro libre es capturado por Taffarel y posteriormente Yañez saca cierta ventaja en el área rematando desviado en el palo más cercano del portero. La violencia no desaparece del juego, con patadas de Rubio a Valdo y pisotón de Valdo a Puebla (NdelE: Ambas serían rojas hoy). A los 56’ se abre la cuenta en una jugada que destila #100años. Dunga, Silas y Marzinho triangulan de buena manera y el lateral hace un autopase para pasarse a Astengo. Rápidamente el Cóndor sale del arco y se lanza en búsqueda del balón, apurando a Marzinho que centra rasante. Héctor Puebla cierra bien y desvía, pero Astengo, que llegaba atolondrada y apuradamente a despejar decide rechazar…justo en dirección al otro central Hugo González. La mala suerte hace que el balón le rebote y se meta en propia puerta, en un gol tontísimo.

Después de la apertura del marcador, Orlando Aravena mueve el tablero y hace ingresar a Ivo Basay por Hugo Rubio, de bajo rendimiento hasta ese momento. Con eso, el Hueso se transformaría en extremo por la izquierda y Chile pasaría a formar un 4-2-3, con Pizarro y Aravena en el mediocampo.

Hay que hacer el alcance que a estas alturas la Roja ya estaba partida en dos, sin transiciones marcadas y con mínima elaboración en el mediocampo. A su vez, Brasil se apodera más del balón y con mucha más tranquilidad comienza a administrar el resultado. Lo anterior se traduce en el resultado, Bebeto recibe una pelota solo y marca ante el Cóndor, aunque el lineman decide cobrar offside. En la repetición, se ve claramente que el delantero estaba en línea. Con más espacios en el medio, a los 69’ Bebeto supera en velocidad a González y en el mano a mano define ante el Cóndor Rojas, que magistralmente salva y evita la debacle. En la repetición se advierte que el meta toca la pelota con la mano fuera del área pero el árbitro no lo cobra.

Pasados los 70’, Chile vuelve a recuperar el balón y por medio de Pizarro y el Ligua Puebla, logran tener avances por el lado izquierdo del campo. Una falta cerca del vértice del área grande, precisamente por el lado izquierdo, se transforma en un casi gol: Un centro mal despejado termina en una tole tole, con el balón al borde de la línea, capturado por Taffarel y salvada por Jorginho. A pocos centímetros queda la pelota y una avalancha de jugadores chilenos se lanzan a patear la pelota y al arquero, con obvia falta cobrada por el referí.

Después de esa jugada Chile toma un segundo aire y se lanza en forma desordenada en búsqueda de la igualdad. Brasil reacciona con un cambio defensivo: el defensor André Cruz ingresa para reforzar la retaguardia. Chile tiene más espacios y acecha. Primero Pizarro saca un remate rasante que Taffarel controla en dos tiempos. Después, Aravena de nuevo de tiro libre, que termina con un remate alto de Basay. A los 38’ llega la más clara de Chile, un gran pase largo de Aravena termina con Basay entrando en el área seguido de Mauro Galvao. El hueso saca un remate pero apunta directamente al cuerpo de Taffarel que logra controlarla. En la jugada inmediatamente posterior, se produce un enredo total y una jugada insólita. El árbitro cobra falta técnica de Taffarel. Según la crónica, el árbitro colombiano determinó que el guardameta brasilero había retenido el balón por más de cuarenta segundos, por lo que cobró tiro libre indirecto. Aravena se aviva y rápidamente pone la pelota en el piso y se la cede a Basay, para que ponga la paridad. Algarabía en el estadio por el empate y reclamos de parte del cuerpo técnico y los seleccionados visitantes.

A cinco minutos del final, el partido vuelve a subir en intensidad. El Cóndor Rojas se anticipa a Bebeto en un claro contragolpe brasilero y en la jugada siguiente Taffarel captura un balón alto a escasos centímetros de Basay. La hinchada empieza a ejercer presión y Aravena mete el último cambio. Sale de la cancha Iván Zamorano e ingresa Juan Carlos Letelier (NdelE: Chile defendía con 4 teniendo que vigilar solo a Bebeto, ¿no habría sido mejor meter a otro delantero por un defensor?). Con mucho desorden, Chile intenta llegar al arco rival, pero los centros carecen de profundidad. Sólo una vez Basay logra cabecear, pero Taffarel manotea en una pelota que no iba directamente al arco. Finalmente, el árbitro marca el final del partido con un 1-1 justo para ambos, pero con un sabor amargo para la Roja, que sabía que tendría que ir a ganar a Brasil.

LO BUENO: Sumamente difícil decir algo bueno de este partido. Lo más rescatable es el resultado. Quizás lo más destacable es que tras el gol brasilero, se mantuvo el gol de diferencia y el equipo no se desequilibró tanto. El partido quedaba perfecto para Brasil, que a punta de contragolpes pudo liquidarlo pero Chile estuvo bien parado en retaguardia. Destacar también el empate, una viveza total de Aravena.

LO MALO: El mediocampo y ataque chileno fue pobrísimo. Ninguna jugada orquestada, todas las jugadas de riesgo fueron por acciones individuales de Yañez o Zamorano. Poca capacidad ofensiva que se reflejó sobre todo después del empate chileno, salvo centros previsibles, ninguna jugada de riesgo. El último cambio también fue malo, sacó a Zamorano para meter a Letelier, cuando las circunstancias decían que había que jugarse todo por el todo y meter otro delantero (¿Para qué tener a 4 defensores si Bebeto era el único atacante?). Probablemente Aravena no quiso arriesgar más, a sólo 5 minutos del final. Lo #100añistico del gol brasilero y la anemia ofensiva chilena.

LO CURIOSO/FEO: La patada de Ormeño a Branco y que sólo fuera sancionada con amarilla. Los casi 10 minutos que se demoró el árbitro en sacar a los reporteros gráficos antes del partido. Mientras el partido se transmitía, en TVN entrevistaron a Raúl Ormeño ya expulsado, que dijo: “Yo creo que la primera jugada fue fuerte, fue una pelota que fui bastante fuerte y que me mostró amarilla…La segunda habían dos o tres jugadores y nos enredamos por ahí(!) y él hizo la compensación (!!!!), había expulsado a un jugador y le tocaba a un chileno. Después del gol de Chile, el DT Lazaroni tiene un altercado con Carabineros, que no lo dejan acercarse a la cancha y le impiden el paso. Los proyectiles al árbitro y a los brasileros cerca de las líneas de banda durante el partido.

MEJOR JUGADOR: Difícil determinar a un jugador excluyente de Chile, todos de nivel regular. En ataque el mejor fue lejos Patricio Yáñez, el más incisivo y que aportó más dinámica por las bandas. Mención en defensa a Héctor Puebla que controló mucho su banda y en general recuperó muchas pelotas. Mención también para el Mortero Aravena, influyente en las pelotas paradas y en el gol. También Roberto Rojas respondió cuando se le exigió y en el gol no tuvo responsabilidad. El mejor del partido fue Dunga, controló el mediocampo con holgura y oficio. Mención para  Silas, Mazinho y Bebeto por la visita.

PEOR JUGADOR: El más bajo fue Hugo Rubio. Salvo un par de pases y una gran jugada en que definió mal, fue poquísimo el aporte. Mención a Raúl Ormeño, foul tonto para irse expulsado sabiendo que el árbitro le había perdonado la vida con la icónica patada a Branco (¡no pasaron ni diez minutos desde esa falta!). Hugo González también cometió errores puntuales que empañaron su labor durante los 90 minutos, sumado al autogol tonto.

CONCLUSIONES: El resultado fue justo, ya que ambas escuadras hicieron mérito y fueron parejos en el desarrollo del partido. Para efectos de la clasificación, obviamente era malo para Chile, pero en relación al nivel futbolístico fue bueno, considerando la notoria superioridad técnica de la escuadra brasilera. También hay que destacar las pocas ideas y variantes del seleccionado nacional en ofensiva, donde dependían exclusivamente de individualidades, sin un ataque organizado.