Torneo Largo: ¿Pasó la prueba?

1128 0

Aprovechando que el fin de semana pasado volvió una nueva edición del Campeonato Nacional en su versión torneo largo, desempolvamos(?) Cambio de Frente para hacer algunos comentarios sobre el Scotiabank 2018. Antes de empezar el torneo hubo muchas opiniones acerca de lo positivo y lo negativo que presentaba este formato, tales como que iba a beneficiar a los grandes, que iba a ser más aburrido, etc, y la comparación con los torneos cortos con o sin sextos de final playoffs. Ya cumplido un año del nuevo formato -que esperamos que se mantengan- nos hicimos cargos de algunos aspectos sobre el torneo largo que pasó. Este post no es el definitivo, sino que planteamos una serie de ideas, buenas y malas, sobre lo ocurrido en el Campeonato Scotiabank 2018. ¿Es para mejor el torneo largo? ¿Hay que hacer algunas modificaciones? ¿Deberían volver los torneos cortos con o sin playoffs? Respondan acá en ULTIMOGOL.CL.

Resultado de imagen para torneo largo chile 2018

La única buena de Salah

Sólo para efectos introductorios, recordemos que el año 2018 se modificó el sistema de campeonato, instaurándose un sistema a dos ruedas y todos contra todos (El último había sido el 2010 por la emergencia del terremoto y el anterior había sido el 2001), donde el ganador sería el que sumara más puntos. Además, se adecuó el sistema de clasificación a los torneos internacionales entregando tres cupos a Copa Libertadores a los que se subieran al podio (el cuarto fue para el campeón de Copa Chile) y cuatro plazas a la Sudamericana 2019 para los que ocuparan desde el cuarto hasta el séptimo. A la Primera B sólo descenderían los dos últimos equipos en forma directa.

A un año de su instauración, a continuación hacemos una serie de comentarios y opiniones relativas al torneo, tratando -en la medida de lo posible y de nuestras ganas(?)- de compararlo con el sistema de torneos cortos.

Más aburrido que los torneos cortos

Imagen relacionada

Uno de los comentarios que se hacía antes de iniciar el certamen era que, a diferencia de los torneos con o sin playoffs, en general los torneos largos podían ser más lateros y más fomes. Bastaba que un equipo se disparara para que la entretención se disipara. Sin embargo, este torneo estuvo lejos de ser aburrido.

De los 16 equipos que disputaron el torneo, terminada la fecha 27 -a tres fechas del final- sólo dos equipos estaban sin pelear por ningún objetivo específico. Curicó Unido y Audax Italiano quedaron en la medianía de la tabla, se salvaron prácticamente del descenso y no pelearon para salir campeón o por cupos a la Copa Libertadores ni a la Sudamericana. Eso sí, hasta la fecha 26 estuvieron peleando por no descender. O’higgins también iba a estar en ese grupo pero al ganarle a Huachipato quedó a 4 puntos de la Sudamericana, a falta de 9 puntos por jugar. 

En definitiva, casi todos los equipos jugaron para conseguir un objetivo en las últimas fechas y en gran parte del torneo. Lo anterior debido a que los cupos a torneos internacionales se amplió y abarca desde el primer puesto hasta el séptimo. A su vez, en la parte baja de la tabla la existencia de dos puestos de descenso y la irregularidad de los equipos hizo que la lucha por no descender estuviera más entretenida y morbosa que nunca.

Quizás podría existir un tercer cupo de promoción, el que se agregaría a los dos puestos de descenso directo. Si hoy estuviera ese puesto, hubieran estado absolutamente todos los equipos con necesidad de ganar para cumplir un objetivo y pondría mucho más presión a los equipos en las posiciones 14 a 11, además de favorecer la competencia y permitir a un equipo de la Primera B luchar por un puesto en partido de promoción.

Finalmente y en relación a esto, el público mantuvo la buena asistencia -lo que no significa que el espectáculo fue bueno, pero al menos la gente lo encontró más entretenido- registrando 1.716.462 espectadores en los 240 encuentros disputados, promediando 7.152. En el 2017, sumando Transición y el Clausura 2017, hubo 1.838.332 asistentes con un promedio extraordinario de 7.659. De todas maneras el Scotiabank 2018 superó con creces los demás años en que hubo torneos cortos sin playoffs. Respecto a los campeonatos cortos con playoffs, tuvo menos público pero también menos partidos. En 2011 y 2012 el público fueron más personas, 1.826.734 en 335 matches y 1.795.468 en 334 partidos respectivamente.

Favorece a los grandes

Resultado de imagen para universidad de concepcion 2018

Se dice que los equipos grandes se vieron favorecidos por este certamen de larga duración, pero si nos ponemos a analizar detenidamente los torneos cortos, las diferencias no son notorias.

En los tiempos recientes, desde el Transición 2013 al Transición 2017 se disputaron 10 torneos cortos sin playoffs. En ellos apenas tres equipos “chicos” salieron campeones, Cobresal, O’higgins y Unión Española. En todos estos campeonatos al menos un equipo chico terminó entre los tres primeros y en cuatro torneos hubo 2 equipos chicos entre los tres primeros.

A su vez, los torneos cortos con playoffs que se disputaron entre 2006 y 2012 (con dos torneos distintos, el Apertura 2007 y el 2010) tuvieron sólo en dos ocasiones a equipos chicos como campeones, Everton y Huachipato. La participación de equipos chicos en instancias finales era mayor, sumando casi siempre a dos representantes en semifinales, lo que tampoco se traducía en títulos.

En ese sentido, en el Scotiabank 2018 la Universidad de Concepción y Deportes Antofagasta -incluso por pasajes del torneo también estuvo Unión La Calera y Universidad de Chile- estuvieron peleando palmo a palmo el título con la Universidad Católica, campeón vigente del torneo 2018. O sea, sigue la tendencia histórica que también existía en los torneos cortos con y sin playoffs. Si bien la UC dominó gran parte del certamen, los equipos grandes no lograron imponerse en general, debido a varios factores, en especial la participación en competencias internacionales para Colo Colo y Universidad de Chile en copa Libertadores con distintos destinos.

¿Mejora el nivel internacional y la competencia?

Resultado de imagen para universidad de concepcion vasco

Al tener una cantidad menor de partidos comparado con los torneo con playoff (30 fechas versus 42 fechas potenciales para un equipo que llegue a ambas finales del año) y sin playoff pero con liguillas para los torneos internacionales (4 partidos más solo para los equipos en liguilla), se supondría que nuestros representantes nacionales tendrían mejores posibilidades en los Torneos Conmebol. O al menos tendrían menos presión y menos desgaste (te puedes relajar un par de partidos en el torneo local y no necesariamente quedas fuera de la pelea por el título) para pelear en ambos frentes.

Sin embargo, la verdad es de dulce y agraz. Si bien Colo Colo tuvo su mejor campaña en más de 10 años, llegando a cuartos de final en Copa Libertadores de América, no tuvieron el mismo éxito el resto de representantes en la máxima competición sudamericana. Además los albos simplemente botaron el torneo nacional, haciendo un pésimo segundo semestre. Universidad de Chile no logró sortear la fase de grupos, y ni siquiera pudo clasificar a Copa Sudamericana, quedando en el último lugar del grupo por diferencia de goles. Universidad de Concepción y Santiago Wanderers ni siquiera pudieron llegar a fase de grupos, perdiendo en la segunda y tercera fase preliminar respectivamente.

En Copa Sudamericana, nuestro mejor exponente fue Deportes Temuco, equipo eliminado por la desgracia de alinear un jugador inscrito por otro equipo, habiendo ganado sus dos partidos ante San Lorenzo de Almagro en la segunda fase del torneo, previo a octavos de final. No tuvieron la misma suerte Everton (eliminado por Caracas(!)), Unión Española (eliminado por Sport Huancayo(!)) y Audax Italiano (ante Botafogo) en primera fase. Resulta llamativa la coincidencia que tres de los cuatro equipos que peleaban la Copa Sudamericana, al momento de jugar sus partidos estaban en posiciones de descenso: Temuco colista, mientras que Audax Italiano y Everton en zona de riesgo.

Parece ser que el éxito o fracaso de los clubes chilenos en el extranjero no pasa por el tipo de torneo, asi que no varía demasiado si estamos en un campeonato con playoffs, sin playoffs o de dos ruedas.

Más respeto por los procesos

Imagen relacionada

3 entrenadores en 30 fechas(!)

En cuanto a los entrenadores, se supone(?) que como el torneo era largo, se respetarían los procesos a mediano plazo. Como los objetivos se postergaron un poco, por una racha de cinco o seis partidos malos no necesariamente los clubes habrían despido a sus entrenadores. Se decía que el torneo largo le iba a dar más tiempo a los entrenadores para trabajar tranquilamente, sin la presión de obtener resultados. ¿Fue tan así? 

En este torneo hubo 16 cambios de entrenadores(!). A modo de ejemplo, todos los equipos de la parte baja de la tabla cambiaron de entrenador al cierre de la primera fase. Se fueron en Temuco Dalcio Giovagnoli, en San Luis Miguel Ramírez y Diego Osella, en Everton Pablo Sánchez, en Palestino Germán Cavalieri y Sebastián Méndez, en Iquique Erick Guerrero y Miguel Riffo, en Curicó Marcoleta y en Audax Italiano Hugo Vilches. Incluso en la parte media alta de la tabla hubo cambios: Se fue Guillermo Hoyos en la U, Pablo Guede en Colo Colo, Gabriel Milito y Nicolás Larriera en O’higgins. Al cierre del torneo Victor Rivero y Martín Palermo también se fueron, el primero por una racha mala con Unión La Calera y el segundo con problemas con la dirigencia. Apenas cuatro entrenadores sobrevivieron a la poda: Beñat San José, Francisco Bozán, Gerardo Ameli y Nicolás Larcamón.

La tendencia de despido de entrenadores(?) aumentó exponencialmente en relación a los torneos cortos. Sólo a modo de estadística, en 2017, considerando el transición y el clausura despidieron a 6 entrenadores. A su vez en 2016 y 2015, contando ambos torneos anuales, la cantidad de técnicos eyectados(?) fueron 7 y 8 respectivamente.

Demasiado cercenado

El Campeonato Nacional de Primera División 2018 partió el 2 de febrero con el duelo entre Universidad Católica y Deportes Temuco y la última fecha, la número treinta se disputó el domingo 2 de diciembre, disputándose los últimos 5 partidos en simultáneo. El campeonato fue larguísimo y tuvo una detención obligatoria por la Copa Mundial de la FIFA 2018. Sin embargo y a pesar de esa interrupción, el torneo fue sumamente cortado con varias fechas FIFA y otros motivos inentendibles(?). Considerando que eran 30 fechas extrapolables a 30 semanas, el torneo tuvo 14 semanas de “paro”.

El primer semestre tuvo 3 interrupciones: Las primeras dos fueron en marzo (9 y 23 de marzo) por fechas FIFA, mientras que la última fue el Mundial, única interrupción obligatoria y totalmente justificada, desde el 28 de mayo al 20 de julio (7 semanas). A su vez, en el segundo semestre fueron 3 interrupciones, pero más largas que el primer semestre. Hubo dos semanas completas de detención que se tradujeron en dos fines de semana libre por fecha FIFA y por el feriado de fiestas patrias (8 y 15 de septiembre). Otra detención fue en la fecha FIFA de octubre, con un fin de semana de «parate». Finalmente hubo dos fines de semana en noviembre (10 y 17 de noviembre) suspendidos también por fecha FIFA.

En total fueron 14 semanas de paro, 7 de ellas por el Mundial y 7 semanas en que el torneo nacional estuvo detenido por fechas FIFA y por fiestas patrias. Descontando la cita planetaria, el torneo estuvo Es decir un mes y medio de corrido sin fútbol.

En un torneo con tan pocos partidos, parece algo inexplicable que haya tantas semanas sin actividad alguna. Más cuando la Copa Chile recién comenzó a mitad de año, en paralelo con el Mundial y donde las reglas atentaron contra algunos equipos al no poder participar los refuerzos, ya que la ventana de inscripción de jugadores recién se inició post primera fase de la copa.

Junto con ello hay que cuestionarse si vale la pena detener el fútbol nacional cuando hay fechas FIFA. En septiembre Reinaldo Rueda citó a 3 jugadores (Cortés, Henríquez y Jeraldino), de los cuales dos venían jugando y en octubre fueron 4 los nominados (se sumó De Paul). ¿Por 3 o 4 jugadores se debe suspender el torneo nacional? En el caso de noviembre fueron 12 los seleccionados que jugaban en el medio local, por lo que ahí si parecía justificada la suspensión.